Y este es el otro nuevo integrante de la familia. Un fermentador cilindrocónico de 60 litros, fabricado con el sistema de rotomoldeo. Queda lindo en el living de cualquier casa. Nosotros compramos solamente el recipiente, aunque se puede comprar con el soporte. Pero como nos damos un poquito de maña con los fierros (bah! tenemos un amigo que lo hace por nosotros, más que ayudarnos) nos lo ahorramos.
Como de costumbre, nos fuimos al taller de Bernardo y le sacamos unos fierritos y entre corte, limada y soldadura nos quedó bastante lindo y prolijo. Estamos cada vez mejor con los fierros, me parece que en vez de hacer cerveza nos vamos a poner una herrería de obra.

El fermentador viene con una tapa con 8 bulones. Nos queda ir a comprar algún pedazo de goma y hacerle una junta, para evitar cualquier filtración de aire (con bichos!) posible. Además tenemos que ponerle un "airlock" a la tapa, por lo que usaremos alguno de los que usabamos en los primeros fermentadores, los tan conocidos "tachos de agua de 20 litros", esos que gentilmente nuestro amigo el sodero nos regaló. Porque te los cobran a $18... ¿te crees que hay algo gratis, todavía?
Vienen con dos cuplas de 1/2 pulgada. En la de abajo del cilindro le pusimos una llave esférica, que es por donde vamos a sacar el líquido, o lo que salga. Y en la otra (la de la parte superior del cono) le metimos un tapón. Esta ultima nos tenía medio intrigados (-¿A quién se le dió por ponerlo ahí? -¿Para qué sirve?). Después de indagar un poco nos dimos cuenta que es... ¡para tomar muestras! Hubiesen avisado antes. Por ahora se queda con el tapón, más adelante le vamos a poner otra llave esférica.
Lo bueno de estos fermentadores es, además del volumen, que luego de la fermentación primaria, se pueden extraer las levaduras sedimentadas en el
cono con sólo abrir la llave, y así pasar a la fase de maduración sin trasvasar todo el contenido a otro fermentador. Un verdadero ahorro de tiempo, trabajo y una ventaja sanitaria, ya que al manipular menos la cerveza, se corre menos riesgo de contaminarla.
Aprovechamos para agradecer al amigo
Guillermo Paoletta por organizar la compra comunitaria de fermentadores que nos permitió ahorrar unos mangos.